Respecto a la optimización de la circulación la mejor opción es el masaje cardíaco externo que se efectúa al igual que la reanimación cardiopulmonar básica, realizando la frecuencia de 80-100 compresiones por minuto, y combinando con una ventilación cada cinco compresiones. Se recomienda realizarlo de manera sincronizada aun cuando el paciente se encuentre intubado, ya que no han existido mejores resultados con la técnica de masaje y ventilación sincronizados. En el caso del masaje cardíaco interno debe conservarse para pacientes sometidos a cirugía cardíaca o en traumatismos abiertos de tórax.
En lo que concierne al uso del cardiocompresor mecánico no está recomendada en la reanimación cardiopulmonar en niños, debido a que es complicado localizar el punto de compresión y el mantenimiento del lugar correcto, generándose con frecuencia desplazamientos inesperados. Asimismo, con frecuencia retarde las maniobras de reanimación cardiopulmonar durante su colocación.

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